En Santa Coloma entendemos la cultura como un derecho, como una experiencia compartida y como un motor de transformación social y colectiva. Es a la vez memoria, identidad, cohesión y expresión artística viva. Desde los grandes equipamientos de referencia metropolitana -el Teatro Sagarra, el Auditorio Can Roig y Torres y el Centro de Arte Contemporáneo Can Sisteré- ofrecemos una programación diversa y de calidad para que todo el mundo pueda encontrar su espacio de diálogo con el arte, la música y el teatro. Queremos que la ciudadanía conecte con las emociones de la música en directo, que viva grandes experiencias escénicas y disfrute de las artes visuales que nos interpelan, con el objetivo de celebrar y compartir propuestas de ciudad. Ésta es nuestra manera de entender una Santa Coloma abierta, inclusiva y orgullosa de su talento.
Este compromiso se refuerza con una amplia y diversa agenda cultural que nos sitúa como referentes y que convierte a Santa Coloma en escenario de grandes festivales metropolitanos y de país. Somos sede de propuestas como Dansa Metropolitana, que lleva la danza a las calles y plazas y la hace accesible a todo el mundo; el festival Flamenco-ON, que consolida la ciudad como epicentro del flamenco con artistas consagrados y nuevas voces; o el Festival de Blues, que llena equipamientos y barrios cuya música es patrimonio cultural universal. Al mismo tiempo, seguimos apoyando a las entidades de la ciudad, colectivos y personas vinculadas a la cultura colomense que dan sentido a nuestra identidad, con ejemplos como las próximas exposiciones de Can Sisteré —Cruce de caminos, Vinyl Blues, y la 15ª Bienal de Arte, dedicada al autorretrato— que unen generaciones.
En definitiva, la cultura nos conecta con lo que somos y con lo que queremos ser. Es el lenguaje que nos permite compartir emociones, construir convivencia e imaginar posibles futuros. En Santa Coloma defendemos la cultura -a través del arte, el teatro y la música- como un todo inseparable, como espacio de encuentro, diálogo y esperanza colectiva. Y es precisamente aquí, en esa energía y valores compartidos, donde una ciudad se reconoce, se hace más fuerte y avanza con orgullo hacia un futuro ilusionante.